Debido al creciente número de caso de Omicrom en Europa muchos vuelos se han visto afectados con la falta de pasajeros para operar y las aerolíneas se ven obligadas a operar miles de vuelos medio vacíos para mantener espacios o slots muy buscados (derechos de despegue y aterrizaje) en los principales aeropuertos.

Así el grupo Lufhtansa ha indicado que durante el invierno ha realizado 18000 vuelos que por falta de demanda hubieran sido cancelados.
La regla «úselo o pierdalo»
Antes de la pandemia, las regulaciones de usos de slots de la Unión Europea (UE) establecían que las aerolíneas deben operar al menos el 80% de sus franjas horarias programadas de despegue y aterrizaje para no perderlas.
Esta regulación durante la pandemia había sido suspendida por la Unión Europea. Sin embargo, las restricciones se han reducido gradualmente, pasando del 0% al 25% de utilización. y más recientemente marcando hasta el 50%. Si bien el requisito actual sigue siendo mucho más bajo que el requisito de utilización del 80% antes de COVID, incluso el 50% está demostrando ser un desafío aún peor cuando se espera que dicha tasa suba a un 64% en las próximas semanas.
La noticia ha provocado la reacción de varios gobiernos y CEOs de las aerolíneas, quienes han planteando preocupaciones tanto ecológicas como financieras de estas medidas. El CEO de Lufthansa Carsten Spohr de mostrado sorprendido que está medida vaya en contra de lo que la misma comisión europea ha planteado respecto de bajar las emisiones de CO2 y ha dicho:
“Lamentablemente, tenemos que realizar estos 18.000 vuelos innecesarios”, al contrario de “lo que está haciendo la Comisión Europea con su Fit for 55”, es decir, una reducción de las emisiones de CO 2 en un 55% para 2030 respecto a 1990.