Últimamente se han visto muchas noticias de aviones aterrizando en la Antártida, pero esto es regular?. Volar a la Antártida no es un vuelo comercial regular y normal. Con una población de solo unas pocas estaciones de investigación y muchos pingüinos, aterrizar en las pistas de aterrizaje limitadas requiere varios pasos adicionales.

La Pista
La Antártida no cuenta con una pista pavimentada para vuelos comerciales, a diferencia de los seis continentes habitados. En cambio, los aviones aterrizan en pistas de hielo con un apoyo técnico relativamente limitado en tierra. Los pilotos promedio no pueden hacer este aterrizaje, lo que significa que los pilotos deben realizar un entrenamiento especializado similar al que se hace en aeropuertos de alta peligrosidad con los de Nepal.
La pista es otro factor importante, las mismas deben ser hecha de hielo azul. Debido a que la Antártida es tan fría, la nieve allí es muy seca y tiene un ‘albedo’ o reflectancia de la luz extremadamente alto, lo que hace que la nieve se vea de color blanco brillante. Por el contrario, los campos de hielo interiores de la Antártida tienen un albedo mucho más bajo que se ve oscuro y actúa como un filtro natural que absorbe la luz amarilla y roja. Al mismo tiempo, refleja la luz azul, de ahí la apariencia azul y el término hielo azul.
A diferencia de las pistas regulares de concreto o asfalto, donde la aeronave puede usar sus frenos para ayudar a reducir la velocidad del avión, el bajo coeficiente de fricción del hielo significa que, en lugar de frenar o usar una combinación de ambos frenos y empuje inverso, la aeronave que aterriza en pistas de hielo azul solo debe use el empuje inverso para reducir la velocidad, caso contrario puede derrapar y quedar fuera de control, por ende la superficie de aterrizaje debe ser más largo.
Por último un tema adicional a tomar en cuenta es que elegir el aeropuerto de salida yas cercano al lugar en la Antártida donde se quiera llegar puesto que en muchos casos de haber un problema es difícil tener un aeropuerto de desvío lo que implica otra capa de permisos de los reguladores, ya que el avión no podrá dar la vuelta por ningún problema después de cierto punto sin retorno.
Permisos de operación y entrenamiento
Otro aspecto a tomar en cuenta es el permiso de operación debido a que la Antártida no está abierta al turismo mediante vuelos regulares, los servicios suelen solicitarse desde estaciones en tierra. Por ejemplo, si los vuelos se originan en Estados Unidos requieren autorización previa del Departamento de Defensa y la Fundación Nacional de Ciencias (NSF).
Además de las aprobaciones regulatorias, las tripulaciones con destino a la Antártida se someten a un entrenamiento de supervivencia en el Ártico en caso de que las cosas salgan mal. También preparan piezas de repuesto para el avión que opera la ruta, ya que la disponibilidad en tierra es insignificante y enviar más puede llevar un proceso de semanas.

Los Aviones
Si bien en los últimos días se han visto gran variedad de aviones comerciales aterrizando en la Antártida, estos aviones comerciales modificados están lejos de ser la norma en el Continente Blanco. La mayoría de los vuelos son operados por aviones militares. Los modelos más comunes utilizados son los aviones de transporte militar C-130 y C-17 de la Fuerza Aérea de EE. UU., Hercules LC-130H equipados con esquís, De Havilland Twin Otters y Basler BT-67. Desde el 2013 ha ha ido intensiones de aerolíneas como Air New Zealand de operar viajes con pasajeros reales sin embargo, queda por ver qué significa esto para el turismo de masas en el Polo Sur ya que como vemos hay muchas restricciones operacionales para que esto suceda.
Por ahora lo más cercano a esta experiencia son los viajes que hacen la misma Air New Zealand y Qantas sobrevolando la Antártida en vuelo estacionales que se ofrecen saliendo de Australia o Nueva Zelanda.